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07/09/16 | Resumen de Noticias

La Aduana, gran negocio argentino, genera un nuevo escándalo.

Image Casi todas las grandes batallas políticas, e incluso las guerras que ha vivido Argentina antes de que se llamara así, han venido por la Aduana y por el control de ese gran negocio que es el puerto de Buenos Aires. Incluso la propia independencia está impulsada en parte por comerciantes hartos de negociar de forma exclusiva con España. “La primera gran discusión política de argentina en 1810 fue quien se quedaba con el puerto y la aduana. Los unitarios querían todo el poder en Buenos Aires porque estaba el puerto y la aduana. Los federales querían distribuir ese poder. Es el gran tema hace 200 años. El contrabando llegó antes que Argentina”, explica Marcelo Elizondo, director de la consultora de comercio exterior DNI y exdirector de Exportar, la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional.

Ya entonces el contrabando era una forma de vida habitual en Buenos Aires. A sus ciudadanos se les llama “porteños” precisamente por la importancia de su puerto, que era y es –aunque en los últimos años creció mucho también el de Rosario- la salida al exterior del llamado granero del mundo, un territorio extremadamente fértil que fabrica alimentos para 400 millones de personas. Es ahí, en la Aduana, donde palpita la economía de un país exportador y donde ha estallado el primer gran escándalo de la era Macri: el presidente ha destituido a su director, Juan José Gómez Centurión, después que llegara al Gobierno una denuncia anónima con grabaciones secretas en las que se apuntaba a su posible participación en una red para hacer la vista gorda en la Aduana.

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