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19/05/17
El comercio, amenazado por las fronteras
Internacional

Zoila Yanisselli Christian Manrique @ManriqueValdor bez@bez.es #Economía

El comercio marítimo mundial creció a un ritmo de solo un 2,9% en 2016, frente al ya bajo 2,1% del 2015Se ha producido la deslocalización de la producción de bienes y el establecimiento de acuerdos comerciales transnacionales Las exportaciones resultan imprescindibles en cualquier modelo económico, pero se debe exportar de manera inteligente .

El contexto político internacional actual abre la puerta a un escenario único desde la Segunda Guerra Mundial. Las consecuencias pueden ser inmediatas y pueden provocar, dentro del actual estancamiento del comercio global, una disminución del comercio mundial debido a la aplicación de medidas proteccionistas.

El transporte marítimo, además de ser un indicador económico global, nos ayuda a definir las tendencias futuras de desarrollo, tanto en los países avanzados como en los emergentes y nos indica sobre cómo deberá ser la planificación económica, empresarial y competitiva a medio y largo plazo.

El transporte marítimo, que representa más del 80% de las mercancías que se comercializan por el mundo, crece por encima del PIB mundial (UNCTAD). El comercio marítimo mundial creció a un ritmo de solo un 2,9% en 2016, frente al ya bajo 2,1% del 2015. En el 2013 fue del 3,8%, donde ya se alertaba de un posible estancamiento. Lo relevante en este punto es tener en cuenta que estas tasas son las menores tasas de los últimos cinco años.

El comercio mundial

El sistema de comercio internacional está basado en unas normativas multilaterales que funcionan bajo el paraguas de la Organización Mundial del Comercio. El principal garante de este orden liberal comercial desde que se estableciera el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) en 1947 fue EE.UU. Este ha sido, a su vez, de manera implícita también el garante de la seguridad del comercio global especialmente en el Atlántico Norte con la OTAN y en Asia mediante el apoyo de Japón y Corea del Sur.

La realidad a día de hoy es que ambos paraguas están siendo cuestionados por parte de la Administración estadounidense: por un lado, el régimen comercial liberal y, por otro, la OTAN como organismo eficaz, aunque últimamente ha habido cambios de opinión sobre este último aspecto.


La UE, los países emergentes y China son firmes defensores del sistema actual
Si bien es cierto que la globalización y la tecnología han producido en las últimas décadas, y seguirán produciendo en las siguientes, importantes cambios en el sistema comercial global, la UE, los países emergentes y China son firmes defensores del sistema actual.

Las transformaciones principales que se han producido son la deslocalización de la producción de los bienes manufacturados, siendo esto aprovechado por las economías emergentes, y, por otro lado, el establecimiento de acuerdos comerciales regionales y mega regionales (TPP, CETA, TTIP, UE-MERCOSUR, UE-India…) para la creación de un marco de seguridad de inversión y legal.

Dentro del contexto de actual desaceleración económica, se están produciendo otros fenómenos contra el libre comercio, como el brexit y el auge de las ideas y políticas anti-establishment en Estados Unidos y Europa.

En el informe que ha publicado a primeros de marzo la administración norteamericana, se puede atisbar que su estrategia comercial está basada en cuatro pilares:

⇒El sistema actual comercial multirateral debe ser modificado para que no se siga abusando de EE.UU.

⇒Eliminación de los déficits comerciales.

⇒Negociación de acuerdos bilaterales comerciales.

⇒Reindustrialización de EE.UU y creación de empleo mediante el nuevo neomercantilismo.

Hasta ahora la razón original por la que EE.UU mantenía y defendía desde la Segunda Guerra Mundial un orden comercial liberal era geopolítico. El objetivo era impedir el avance del comunismo por Europa Occidental durante los primeros años de la guerra fría y diseñar una estructura controlada con los nuevos países emergentes donde los estadounidenses estarían en una posición de liderazgo. El resto de economías y los países emergentes aprovecharon las ventajas que ofrecía el sistema, pero todos de un modo se vieron favorecidos. El giro hacia un proteccionismo económico y comercial puede afectar a ese objetivo inicial. De hecho, ya se producido una de las primeras acciones al no ratificar EE.UU el TTP y salirse del mismo, por lo que la contención del auge geopolítico de China ha desaparecido dejándole la opción a liderar un gran acuerdo Transpacífico sin EE.UU.

El ciclo económico y financiero se está acabando y la posibilidad de un ahondamiento de la desaceleración mundial por la imposición arancelaria y la política proteccionista de EE.UU desataría una guerra comercial y de divisas, especialmente con China.

El resultado inmediato sería una caída del comercio mundial.

España

En el contexto español, ese futurible, sumado al cambio de modelo productivo, debe llevar a una profunda reflexión sobre hacia dónde y cómo se quiere crecer. Se debe tomar una decisión cuanto antes porque los precedentes podrían haberse gestionado de otro modo. Esto ha afectado a los puertos y al comercio exterior.

Cuando España empezó a recibir fondos europeos se produjeron transformaciones socioeconómicas importantes. El país desarrolló una gran experiencia y una gran habilidad para conseguir fondos europeos. Sin embargo, a la hora de distribuirlos no se hizo adecuadamente. Es decir, esa recepción tuvo un impacto positivo a corto plazo, pero negativo a medio y largo plazo.


Las exportaciones resultan imprescindibles en cualquier modelo económico, pero se debe exportar de manera inteligente
En el ámbito portuario el sistema concesional español se convirtió en un paradigma internacional.

Las exportaciones resultan imprescindibles en cualquier modelo económico, pero se debe exportar de manera inteligente. Los productos que salgan al mercado deben aportar valor añadido y tecnología. Son una palanca, un motor para hacer crecer a las pequeñas empresas hasta convertirlas en grandes corporaciones.

La realidad demuestra que la atomización empresarial limita la capacidad exportadora del país. En este sentido, un nuevo modelo portuario permitiría incrementar el margen de mejora en los puertos. Afrontar los retos actuales permitirá ejecutar los cambios necesarios para una transformación económica positiva.



Christian Manrique fue presidente de la Autoridad Portuaria de Santander y Zoila Yanisselli fue subdirectora general de puertos e industrias marítimas auxiliares de la Autoridad Marítima de Panamá.

Fuente: bez




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